sábado, 24 de agosto de 2013

Cap.1 Parte 1: El chico nuevo

Bueeeeeno, este es un blog nuevo que he abierto, supongo que si ya estais leyendo esto es que habeis leido el prologo. Subire siempre que pueda, asi que espero que os guste. Dejad vuestros comentarios! :)
PD: Estan en Estados Unidos, asi que alli el instituto es diferente.


Natasha siempre habia sido una niña timida y solitaria. No lo podia evitar, era su naturaleza. Tampoco ayudaba el hecho que desde que nacio no hubiera parado de ir de casa en casa, sin adaptarse a ninguna. Habia estado en mas de diez casas, y las cuatro primeras ni las recordaba. Al final, dejo de hacerse esperanzas.
Habia que admitirlo, el orfanato de Honey Ville no era malo. En realidad, el edificio se habia vuelto su hogar. Durante los primeros años de su vida desaba que alguien la adoptara y nunca mas tener que ver la estrecha fachada del edificio. En realidad tenia un aspecto un poco gastado (pintura desgastada y todo eso) y el cartel amarillento de "Orfanato Honey Ville" que colgaba sobre la puerta no solia ayudar, pero era su hogar. El interior era mucho mas grande, era un edificio muy raro, la entrada y la fachada eran estrechicimos, pero al cruzar veias que te habias equivocado profundamente. En cuanto superaban la entrada a la derecha tenias un pasillo que daba un par de puertas (las clases) y los baños (chicas y chicos). A la derecha el comedor y la cocina. Y delante de ti estaban las escaleras que llevaban a las tres plantas siguientes de habitaciones. Y despues de quince años viviendo alli, sabia todos los lugares donde se podia esconder para estar sola, que escalones crujian si queria escapar a dar un paseo por la noche, o donde se escondia la llave

En realidad, todos los tutores y profesores apreciaban a los niños, y aunque ella ya era demasiado mayor para asistir a las clases internas, los profesores eran muy cariñosos. Ella preferiria haber seguido sus clases en el orfanato, pero tenia que ir al instituto. Y lo odiaba.

Estaba ya en segundo, lo que significaba que ya llevaba una año y dos meses aguantando esa tortura. Parecia relativamente poco tiempo, pero para ella habia sido una eternidad.

Cuando estaba en el orfanato, aunque era un poco invisible, no eran crueles. Los niños pequeños la respetaban, o por lo menos no la molestaban, y tenia un par de amigos. Tampoco la trataban mal por llevar siempre ropa oscura y apagada, por llevar siempre un libro en la mano. En Honey Ville podia ser ella.

Aquel dia decidio que no queria andar para volver a casa, asi que cogio el bus. O lo intento. Uno de los tios cachas e imbeciles del equipo de futbol no se fijo en ella al salir y la empujo, tirandola a un charco de barro que habia quedado de una lluvia reciente. Ni si quiera se disculpo. Solo siguio andando.

Asi que alli estaba ella. Con retraso de camino a casa, la camiseta gris manchada hasta la mitad de barro, y los leggins negros empapados. Sus botas tambien estaban sucias, pero le daba un poco igual. Lo que realmente le preocupaban era su pelo y su cara. Sentia el rostro manchado, pero al intentar limpiarse con la mano lo habia empeorado y no podia ir al baño porque alli estaban las "populares" y la habrian torturado hasta echarla. Y su pelo ahora debia de ser un autentico desastre. Sus delicadas ondas rubias, las cuales odiaba, ahora estaban sucias y mugrientas.

Sabia lo que pasaria al llegar.

Helen, la cocinera, iria a recibirla, como siempre.  La miraria con ternura, pero tambien con compasion y pena, lo cual detestaba. Luego le limpiaria la cara, le diria que se cambiara y que (como siempre) le habia guardado un poco del postre de los pequeños. Natasha lo agradeceria y se iria a su cuarto en la ultima planta, que compartia con la unica chica de su edad, Elisa, que quedaba en el orfanato, y haria los deberes.
Escucharia su musica y leeria. Si llovia, apagaria la radio y escucharia el repiqueteo de la lluvia, que adoraba. Pero solo hasta despues de la cena, cuando Elisa volveria de su cita (la cual tenian todos los dias desde que él empezo el instituto) con Mark, el unico chico con mas de trece del edificio que no fuera un tutor. Entonces ella hablaria hasta las tantas sobre cosas que a Natasha no le importaban y luego se irian a la cama.

Era su rutina. No conocia otra.

Pero cuando llego todo era movimiento.

Helen se le acerco y la miro con desaprobacion.
- Niña, corre a cambiarte. ¡El nuevo esta a punto de llegar! ¡No iras a recibirle con esas pintas!

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