Ejems, marteeees. Publicacioooon. ¿Alguien mas extraña el verano? Quiero mi veranooooo!!!
Al dia siguiente, Alexander se levanto como todos los dias. Se preparo, pero no como siempre. Estaba desilusionado porque hoy Nat no iría al instituto, asi que le tocaba ir solo.
Bajo con cuidado, intentando no despertar a nadie, pues el se levantaba pronto, para poder ir andando, una costumbre que habia cogido de ella.
Cuando salio, cerro la puerta muy sigilosamente. Y cuando se volvió, se llevo el susto de su vida.
- Buenos días.
- Bu...buenos días, Nat.
- ¿Qué te pasa? Ni que hubieras visto un fantasma.
- Te he visto a ti -no supo identificar si ella se sonrojo, porque aun no habia mucha luz- ¿Qué haces aquí? Hoy no necesitabas madrugar.
- Te quería pedir perdon... por lo de ayer -dijo cabizbaja, sin mirarle a los ojos.
- No.
- ¿Eh?- le lanzo una mirada dolida.
- Que no hace falta perdon. El que tendria que disculparse soy yo. No es asunto mio, despues de todo.
Ella sonrio. Sus ojos castaños brillaban con el amanecer.
- ¿Puedo acompañarte? -pregunto ella.
- Claro.
Hicieron la ruta de todos los dias. Alexander habia descubierto que a Nat le apasionaba leer. Aunque a él nunca le habia gustado demasiado, le encantaba escucharla hablar. Le encantaba como se emocionaba tanto por los personajes. Si llegaba a la parte interesante de uno, o cuando por fin los personajes estaban juntos, a ella le brillaban mientras decia lo mucho que amaba esa parte. Sin embargo si algun personaje que a ella le gustara moria, se pasa el camino hablando sin parar sobre lo perverso que es el autor/autora en cuestion, haciendo gestos con las manos. En las dos semanas que habia estado con ella, la habia visto devorar como 5 libros, y eso porque tenian deberes que hacer. Hoy llevaba un libro en la mano tambien.
- ¿Que libro estas leyendo?
- Bajo la misma estrella de John Green. Aunque me parece fatal que hagan esa traduccion ya que es The fault in oir stars, pero en fin. Es precioso. Y eso que solo llevo la mirad. Resulta que hay una chica llamada Hazel con cancer terminal de pulmon, y su madre la obliga a ir a un grupo de apoyo por que esta deprimida (bueno y quien no). Alli conoce a Augustus Waters, que tambien habia sufrido cancer y, bueno... ¡Al final te voy a contar todo el libro! En fin, cuando termine te digo como acaba -hablaba atropelladamente, como siempre cuando tenia un buen libro.
- Dios, no se como lees tanto.
- Años de practica -vacila antes de continuar- En realidad, si tienes un par de minutos ,me gustaria enseñarte algo.
Ya estaban en el parque y aun quedaban diez minutos para que las clases empezaran, asi que acepto.
Le guio a traves de los arboles, adentrandose cada vez mas en la parte "profunda del parque". Cruzaron una par de arbustos y se detuvo.
Era bonito. Era un pequeño claro, rodeado de arboles, y maleza, y algunas flores. Un charco se habia formado con la lluvia de hace cinco dias, ahora era pequeño, pero seguramente habria sido enorme.
- Este -empezo ella- es algo asi como mi lugar secreto. Vengo a este sitio desde los siete años.
- ¡Wow!
- Sí. Normalmente vengo aqui a leer, porque aunque me gusta la biblioteca, me gusta escuchar a los pajaron, y la naturaleza me relaja.
Ella parecia un poco nerviosa. Jugueteaba con las manos, y cambiaba el peso de un pie a otro.
La entendia. Le estaba mostrando algo muy intimo. Algo asi como su santuario. Lo qu eno entendia era porque.
Casi como si le leyera el pensamiento siguio hablando.
- Veras, odio las miradas que me hechan los demas niños. Tambien las de Helen. Asi que lo que dure el instituto me lo pasare aqui, leyendo. Y si no te molesta, me gustaria que vinieras a avisarme de que el instituto ha acabado.
- Claro- sonrio.
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